Guía práctica · Escrita por el equipo de Clínica REvida
El parto fisiológico es una interacción entre mente y cuerpo. La mente guía el proceso, pero el cuerpo también necesita poder responder de forma libre y adaptativa. Cuando ambos trabajan en sintonía, el parto suele desarrollarse con mayor fluidez.
Durante el parto, muchas mujeres adoptan de manera instintiva las posiciones que les resultan más cómodas. Estas posturas no solo aportan alivio: también pueden favorecer el movimiento y la rotación del bebé a través de la pelvis. En otras ocasiones, sobre todo en quienes dan a luz por primera vez, puede ser útil contar con algo más de orientación.
Antes de empezar
Antes de practicar cualquiera de estas propuestas, consulta con tu profesional de referencia para confirmar que son adecuadas en tu caso. Realízalas con calma y prestando atención a tus sensaciones: si notas mareo, malestar o incomodidad, sal de la postura de forma progresiva y evita repetirla. Siempre que sea posible, practícalas acompañada.
La pelvis no es un bloque rígido
Aunque su forma varía de una persona a otra, la pelvis no es un bloque rígido de hueso. Está formada por varias articulaciones —la sínfisis del pubis por delante, las sacroilíacas por detrás y la unión entre el sacro y el cóccix— que permiten pequeños movimientos y cambios en sus diámetros.
Gracias a esa movilidad, la pelvis puede adaptarse y ofrecer más espacio al bebé mientras desciende. Está además sostenida por ligamentos y músculos que también influyen en su capacidad de movimiento.
Durante el parto, el bebé debe atravesar tres niveles de la pelvis: la entrada, la pelvis media y la salida. Los cambios de postura y el movimiento pueden ayudar a favorecer este recorrido.
La forma más precisa de saber en qué nivel se encuentra el bebé es mediante una valoración clínica. También pueden observarse pistas a través de las sensaciones de la mujer, su respiración o el patrón de las contracciones.
Qué favorece cada fase del parto
Un esquema que relaciona el nivel de la pelvis con el movimiento que puede ayudar
| Fase temprana | Fase activa | Pujos | |
|---|---|---|---|
| Nivel de la pelvis | Entrada de la pelvis | Pelvis media | Salida de la pelvis |
| Estación fetal | −3 a −2 | −1 a 0 | +1 a +3 |
| Movimientos pélvicos | Basculación pélvica | Movimientos asimétricos y balanceo lateral | Apertura pélvica |
| Rotación del fémur | Rotación externa | Rotación interna o externa | Rotación interna |
| Posición de las piernas | Piernas extendidas | Extensión o flexión | Piernas flexionadas |
Posiciones y medidas de confort
Para el alivio y la relajación
Compresión de cadera
Puede ayudar a aliviar la presión en la pelvis y favorecer la apertura de la entrada o de la salida pélvica.
Contrapresión en el sacro
Aplicar presión sobre el sacro puede aliviar la sensación de presión en la zona lumbar y favorecer su movilidad.
Posición lateral
Buena posición de descanso. Puede ayudar a equilibrar los glúteos, los ligamentos pélvicos profundos y el suelo pélvico.
Compresión suave de la cabeza
Puede favorecer la relajación y proporcionar sensación de calma y acompañamiento.
Para la pelvis media
Rotaciones amplias de cadera
Ayudan a relajar los músculos de la pelvis, pueden favorecer que el bebé rote hacia una posición más favorable y mantienen los tejidos blandos más flexibles.
Manos y rodillas
Alivia la tensión en los ligamentos uterosacros y favorece que el bebé se coloque en mejor posición. Permite además el acceso a la zona lumbar para masaje o presión.
Sentarse en el inodoro
El peso del cuerpo y la presión sobre el cuello uterino y el suelo pélvico pueden favorecer la dilatación y ayudar al bebé a atravesar la pelvis media.
Estocadas laterales
Amplían la pelvis de lado a lado. Pueden favorecer el equilibrio y la movilidad del suelo pélvico y del sacro.
Subir escaleras
Favorece la movilidad del suelo pélvico y del sacro, y puede ayudar a que el bebé avance a través de la pelvis media.
Balanceo abdominal con rebozo
Ayuda a mantener los músculos activos, calientes y sueltos. Puede relajar los ligamentos uterinos y favorecer que el bebé rote hacia una posición más favorable.
Para la salida de la pelvis
Posición lateral profunda
Puede ampliar la salida de la pelvis al favorecer la apertura de las articulaciones sacroilíacas.
Apoyo entre las piernas
Como posición de descanso o durante el empuje: mantiene la pelvis abierta y permite la movilidad del sacro. La flexión marcada de las piernas favorece la apertura de la salida.
De rodillas con apoyo en la pareja
Puede aliviar la presión que se siente en la pelvis y facilitar una posición más cómoda durante el empuje.
Sentadilla profunda
Trabaja sobre el equilibrio del psoas y del útero, y favorece la entrada y el compromiso del bebé en la pelvis.
El rebozo
El rebozo es un chal tradicional mexicano que se utiliza como recurso de acompañamiento y confort durante el embarazo y el parto. Con él se realizan movimientos suaves de balanceo que ayudan a mantener los músculos activos y sueltos, y que pueden relajar los ligamentos uterinos.
Es una herramienta de acompañamiento: quien lo maneja necesita saber cómo hacerlo, y por eso conviene aprenderlo con una profesional antes de usarlo en el parto.
Llévate la guía completa
Las 15 páginas en PDF incluyen las ilustraciones de cada posición y el detalle de cómo realizarlas, que aquí no se reproducen.
Si quieres practicarlas acompañada antes del parto, pide cita y las vemos juntas.
La información de esta guía tiene carácter educativo y no sustituye una valoración sanitaria individualizada. · Clínica REvida · Calle Chiva, 42-1 bajo derecha, 46018 Valencia · 613 113 458

