Guía práctica · Escrita por el equipo de Clínica REvida
Preparar el cuerpo para el parto no consiste solo en aliviar las molestias del embarazo, sino en favorecer una buena movilidad y un funcionamiento adecuado de los músculos que participarán en el nacimiento. Reducir tensiones, abordar posibles lesiones previas y facilitar espacio para el bebé son objetivos clave de esta preparación.
Antes de empezar
Esta guía está pensada como material de apoyo dentro de un acompañamiento profesional. Antes de practicar cualquier propuesta, coméntalo con tu matrona o tu fisioterapeuta especializada para confirmar que es adecuada en tu caso. Si aparece dolor intenso, mareo o malestar, detén el ejercicio.
Por qué el cuerpo necesita preparación
A lo largo del día realizamos numerosos movimientos repetitivos. Aunque forman parte de nuestra rutina, pueden generar desequilibrios musculares, pérdida de movilidad o cambios en el tono que, durante el embarazo, pueden contribuir a molestias físicas e influir en la dinámica del parto.
Durante el embarazo, los tejidos —músculos, fascias y ligamentos— se adaptan continuamente. La hormona relaxina aumenta su elasticidad para permitir estos cambios, pero si existe exceso de tensión o desequilibrios, la movilidad de la pelvis puede verse limitada y dificultar la adaptación del cuerpo al parto.
Qué desalinea o limita el movimiento
- Postura mantenida sin apoyo
- Traumatismos o lesiones previas
- Compensar con unos músculos sobre otros
- Movimientos repetitivos
- Estrés y tensión
- Algunas actividades deportivas
Qué ayuda a corregirlo
- Mantenerte activa: caminar, bailar
- Trabajar tu movilidad
- Cambiar hábitos o contrarrestarlos con movimientos opuestos
- Mejorar la conciencia corporal
- Trabajar fuerza supervisada
- Fisioterapia pélvica
- Disminuir cargas mentales
Se puede empezar a trabajar el cuerpo desde la semana 12. Y pedir ayuda cuando haga falta.
Qué ocurre en el cuerpo durante el parto
La mayor parte del trabajo ocurre en el centro del cuerpo
El parto es un proceso coordinado en el que diferentes estructuras trabajan juntas. Intervienen el útero, el cuello uterino, el suelo pélvico, la pelvis, los músculos abdominales y estructuras como el perineo o los glúteos. Cada una cumple una función específica, pero todas deben actuar de forma coordinada.
El útero
Es el músculo protagonista. Sus contracciones rítmicas y coordinadas impulsan al bebé a través del cuello uterino, la pelvis y el canal de parto.
Los ligamentos uterinos
Redondos, anchos y uterosacros. Se adaptan progresivamente al crecimiento del embarazo, y esa adaptación puede generar tirantez o molestias en la parte baja del abdomen.
El diafragma respiratorio
Músculo principal de la respiración y parte superior del core. Una respiración diafragmática amplia y costal favorece la coordinación con el abdomen y el suelo pélvico.
Los glúteos
Influyen en la movilidad de la pelvis y del sacro. Un exceso de tensión puede limitar su capacidad de adaptarse mientras el bebé desciende.
El psoas
Músculo profundo que participa en la postura, el movimiento de la cadera y la respuesta al estrés. El objetivo no es trabajarlo de forma directa, sino favorecer su adaptación mediante movimiento global, respiración y movilidad suave.
La pelvis
No es un bloque rígido: sínfisis púbica, sacroilíacas y sacrococcígea permiten pequeños movimientos y adaptaciones durante el descenso. Presenta variaciones naturales de forma y tamaño entre personas.
El suelo pélvico
Sostiene la vejiga, el intestino y el útero. Durante el parto, cuando el bebé desciende hacia la parte media de la pelvis, su cabeza entra en contacto con estas estructuras. Su capacidad para adaptarse, relajarse y responder de forma coordinada es fundamental en esta fase.
Cuando existe un exceso de tensión, puede dificultar la movilidad del sacro y la apertura de la pelvis; una falta de tono o control puede reducir la capacidad de sostén. Además, el estrés, el miedo o la respuesta de alerta del sistema nervioso pueden aumentar la activación muscular y dificultar la relajación en el momento del parto.
Qué hace cada parte durante el nacimiento
| Estructura | Su papel |
|---|---|
| La mente | Le dice al cuerpo qué hacer. |
| El útero | Se contrae y empuja al bebé hacia abajo. |
| El cuello uterino | Se suaviza y se abre para que el bebé pueda pasar. |
| El psoas | Guía al bebé para que entre en la entrada pélvica. |
| Glúteos y piriforme | Ayudan al suelo pélvico, al sacro y a la pelvis a acomodar al bebé. |
Qué hacer en cada momento del parto
La posición del bebé
La posición del bebé influye en la evolución del trabajo de parto. La presentación más frecuente es la cefálica, con la cabeza hacia abajo. A medida que desciende, el bebé suele adaptarse progresivamente a la forma de la pelvis y, en muchos casos, realiza pequeños giros espontáneos hasta colocarse en una posición más favorable.
El estado de los tejidos lumbopélvicos —músculos, ligamentos y suelo pélvico— puede influir en la capacidad del cuerpo para adaptarse a estos cambios.
Señales que pueden indicar una posición menos favorable
- Dolor intenso en la zona lumbar durante el trabajo de parto.
- Dolor marcado en el pubis o en una cadera.
- Contracciones muy intensas o difíciles de manejar en fases tempranas.
- Patrón de contracciones irregular en fases avanzadas.
- Sensación de que el bebé no desciende.
- Progresión lenta del parto.
Estas señales no siempre indican un problema, pero pueden orientar sobre la conveniencia de realizar cambios posturales o de movimiento.
Qué puede ayudar
Sin analgesia epidural, el movimiento suele ser la herramienta principal: rotaciones amplias de cadera, balanceos, sentadillas, inclinaciones pélvicas, zancadas o posiciones de descanso de lado pueden ayudar a crear espacio en la pelvis.
Con analgesia epidural, los cambios frecuentes de posición en la cama son especialmente útiles: posición lateral con apoyo entre las piernas, variaciones entre lado y manos-rodillas con ayuda, o ajustes en la postura sentada que permitan mantener cierta movilidad pélvica.
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Un calendario orientativo, siempre con valoración profesional
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Las 18 páginas en PDF incluyen los ejercicios de equilibrio corporal con sus ilustraciones y la explicación paso a paso, que aquí no se reproducen.
Recuerda que están pensados para practicarse dentro de un acompañamiento profesional: si quieres que te acompañemos, pide cita y lo vemos juntas.
La información de esta guía tiene carácter educativo y no sustituye una valoración sanitaria individualizada. · Clínica REvida · Calle Chiva, 42-1 bajo derecha, 46018 Valencia · 613 113 458

