Septiembre y octubre nos invitan a retomar hábitos y empezar proyectos, pero ¿qué espacio dejamos para nuestra sexualidad?
Septiembre y octubre suelen llegar cargados de propósitos: retomar el ejercicio, organizar horarios y empezar nuevos proyectos. En medio de tantos cambios, quizá notes una bajada del deseo sexual o que te cuesta encontrar espacio para la intimidad. Es un buen momento para escucharte y revisar qué necesitas, sin exigencias ni juicios.
Quizá estas semanas te notes con menos ganas, te cueste desconectar o sientas que la intimidad se ha quedado al final de la lista. Puede que te preguntes: «¿Por qué no me apetece como antes?».
Ese cambio merece una mirada amable, sin exigencias ni juicios.
¿Por qué puede cambiar el deseo?
Volver al trabajo, asumir responsabilidades y reorganizar la vida familiar puede dejar poco espacio para el descanso y el encuentro. El estrés, las dificultades en la relación y determinadas circunstancias de salud pueden influir en el deseo sexual. También pueden hacerlo algunos medicamentos y etapas como el posparto o la menopausia.
Por eso, conviene mirar qué está pasando en tu vida antes de atribuir la bajada de deseo simplemente al otoño. La época del año puede servirnos como punto de partida para escucharnos, pero no explica por sí sola lo que sentimos.
Tener menos ganas tampoco significa, automáticamente, que hayas dejado de querer a tu pareja o que exista un problema que debas solucionar.
Un nuevo comienzo también puede ser dejar de exigirte
A veces convertimos la sexualidad en otra tarea: tener más relaciones, recuperar las ganas de antes o conseguir que todo salga bien.
Podemos empezar con otras preguntas: ¿cómo me encuentro?, ¿qué me apetece ahora?, ¿hay algo que me incomoda?, ¿qué necesitaría para disfrutar con más tranquilidad?
No hay una frecuencia sexual que todas las personas deban cumplir. La referencia es cómo lo vives tú, respetando tus necesidades y, cuando hay pareja, las de ambas personas.
Pequeños cambios para dar espacio a la intimidad
-
Reservad momentos sin obligaciones. Compartir un paseo, conversar o abrazaros puede ser una forma de acercaros, sin que tenga que acabar en una relación sexual.
-
Hablad desde lo que sentís. «Últimamente me cuesta desconectar» abre una conversación diferente a «nunca tienes ganas». Escuchar también forma parte del encuentro.
-
Dad valor al descanso y al reparto de tareas. Antes de añadir planes, puede ser útil revisar cuánto estáis sosteniendo cada día.
-
Ampliad la idea de intimidad. Las caricias, los besos y el contacto que os resulte agradable también tienen su lugar. Cada persona puede decidir qué desea y hasta dónde quiere llegar.
-
Evitad comparar. Vuestra sexualidad no tiene que parecerse a la de otras personas ni reproducir exactamente otra etapa de vuestra vida.
Crear un espacio para acercarse nunca implica la obligación de continuar. Poder decir «hoy no» con tranquilidad también forma parte de una intimidad cuidada.
¿Cuándo puede ayudar la sexología?
Puedes consultar si los cambios en el deseo te preocupan, generan malestar o se han convertido en un motivo de conflicto. Si aparecen dolor, sequedad o dificultades de erección, o sospechas que influye una medicación, también conviene una valoración sanitaria para explorar las posibles causas.
La consulta de sexología ofrece un espacio para hablar de dudas, necesidades y dificultades, sin vergüenza y sin tener que esperar a que exista una crisis.
En Clínica REvida, en Valencia, puedes solicitar una consulta con Pau, de nuestra área de sexología, para abordar lo que estás viviendo de forma individual o en pareja.
Este nuevo comienzo puede ser una oportunidad para escucharte, comunicar lo que necesitas y dar a tu bienestar sexual el espacio que tú quieras.
Para información o citas, escríbenos por WhatsApp al 613 113 458 .
Escrito por Pau Sanz Sánchez
Fisioterapeuta · Área de Sexología de Clínica REvida
N.º de colegiado: 016453

