La movilidad lumbopélvica es fundamental para reducir dolor lumbar, mejorar el control del movimiento y optimizar la función del suelo pélvico.
La zona lumbopélvica funciona como un “centro de coordinación” del cuerpo. Aquí se integran la columna lumbar, la pelvis, la cadera, el abdomen y el suelo pélvico, por lo que cuando pierde movilidad o control es habitual que aparezcan molestias, rigidez o sensación de sobrecarga.
En el vídeo, Andrea nos guía a través de una secuencia de ejercicios diseñada para devolverle movimiento a esta zona y ayudar al cuerpo a moverse de forma más eficiente y con menos tensión.
¿Por qué es importante trabajar la movilidad lumbopélvica?
Mejorar la movilidad no solo significa “ser más flexible”. Significa que las estructuras pueden adaptarse a las cargas del día a día, repartir mejor las presiones y permitir que la musculatura profunda funcione correctamente.
Trabajar esta zona puede ayudarte a:
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Reducir la sensación de rigidez lumbar
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Disminuir molestias al estar mucho tiempo sentado o de pie
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Mejorar el control abdominal y del suelo pélvico
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Favorecer una mejor postura y coordinación
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Prevenir sobrecargas y recaídas
¿Para quién están indicados estos ejercicios?
Esta secuencia puede ser útil si:
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Sientes la zona lumbar cargada o rígida
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Pasas muchas horas sentado
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Estás retomando el ejercicio después de un periodo de dolor
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Quieres mejorar tu control corporal
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Notas molestias relacionadas con la pelvis o el suelo pélvico
Cómo realizar los ejercicios de forma segura
Para que el trabajo de movilidad sea realmente efectivo, es importante tener en cuenta algunas pautas:
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Muévete despacio y con control
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Respira de forma fluida, sin bloquear el aire
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Evita el dolor: busca sensación de movimiento, no de esfuerzo excesivo
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Prioriza la calidad del gesto frente a la amplitud
La constancia es lo que marca la diferencia. Incluir esta secuencia varias veces por semana puede ayudarte a notar cambios en la sensación corporal y en la forma de moverte.
Cuando consultar con un profesional
Si el dolor lumbar es persistente, aparece irradiación, sensación de inestabilidad o síntomas relacionados con el suelo pélvico (como pérdidas, presión o molestias pélvicas), es recomendable realizar una valoración individual para identificar qué está limitando el movimiento y diseñar un plan adaptado.
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