¿Cómo puede ayudarme la fisioterapia con mis síntomas de menopausia?
Cuando pensamos en la menopausia, es habitual relacionarla únicamente con el final de la menstruación o con la aparición de sofocos. Sin embargo, los cambios hormonales que se producen durante esta etapa pueden influir en muchas otras áreas: el descanso, el estado de ánimo, la concentración, la vejiga, el suelo pélvico, los tejidos vulvovaginales y la vida sexual.
No todas las mujeres presentan los mismos síntomas, ni los experimentan con la misma intensidad. Por eso, conocerlos y realizar una valoración individualizada es fundamental para encontrar el tratamiento más adecuado en cada caso.
¿Qué es la menopausia?
La menopausia se confirma cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación y no existe otra causa que lo explique. Antes de llegar a ese momento se produce la perimenopausia, una etapa de transición en la que los niveles hormonales comienzan a fluctuar.
Estas variaciones pueden provocar síntomas incluso cuando la mujer todavía sigue teniendo la regla. En algunos casos, los primeros cambios aparecen varios años antes de la última menstruación.
La menopausia es una etapa natural, no una enfermedad. Sin embargo, algunos de sus síntomas pueden afectar de forma importante a la calidad de vida y pueden necesitar tratamiento.
La menopausia también puede afectar al estado de ánimo
Durante la perimenopausia y la menopausia pueden aparecer cambios emocionales y cognitivos como:
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Cambios de humor o mayor irritabilidad.
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Ansiedad.
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Bajo estado de ánimo.
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Síntomas depresivos.
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Dificultad para concentrarse.
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Problemas de memoria.
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Sensación de “niebla mental”.
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Alteraciones del sueño y cansancio.
Las fluctuaciones hormonales pueden influir en la regulación del estado de ánimo. Además, los sofocos nocturnos, el insomnio, el dolor, los cambios corporales o las molestias durante las relaciones pueden afectar indirectamente al bienestar emocional.
Esto no significa que cualquier episodio de ansiedad o depresión se deba exclusivamente a la menopausia. Cuando existe tristeza persistente, pérdida de interés, desesperanza, ansiedad intensa o una interferencia importante en la vida diaria, es necesario consultar con un profesional médico o de salud mental.
Cambios vulvovaginales durante la menopausia
El descenso de estrógenos puede producir cambios en los tejidos de la vulva, la vagina, la uretra y la vejiga. Este conjunto de alteraciones se conoce como síndrome genitourinario de la menopausia.
Entre sus manifestaciones más frecuentes encontramos:
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Sequedad, irritación, picor o escozor vulvovaginal.
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Menor hidratación y elasticidad de los tejidos.
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Sensación de tirantez o quemazón.
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Dolor durante o después de las relaciones sexuales.
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Pequeñas molestias o sangrado por el roce.
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Menor sensibilidad genital.
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Dificultad para alcanzar el orgasmo.
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Disminución del deseo sexual.
A diferencia de otros síntomas de la menopausia que pueden disminuir con el tiempo, las alteraciones genitourinarias suelen mantenerse o progresar si no se tratan.
¿Cómo puede afectar a la vejiga?
Los cambios hormonales también pueden influir en la uretra, la vejiga y los tejidos que participan en la continencia.
Durante esta etapa pueden aparecer:
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Escapes de orina al toser, estornudar, saltar o realizar esfuerzos.
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Necesidad repentina y difícil de controlar de ir al baño.
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Aumento de la frecuencia miccional.
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Necesidad de levantarse varias veces durante la noche.
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Escozor o molestias similares a las de una infección urinaria.
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Infecciones urinarias de repetición.
Ante la presencia de escozor, dolor al orinar, sangre en la orina o sospecha de infección, es importante realizar primero una valoración médica.
Cambios en el suelo pélvico
El suelo pélvico no siempre se debilita durante la menopausia. Algunas mujeres presentan pérdida de fuerza, mientras que otras desarrollan un exceso de tensión muscular como respuesta al dolor, la sequedad o las molestias íntimas.
Podemos encontrar:
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Debilidad del suelo pélvico.
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Hipertonía o exceso de tensión muscular.
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Dificultad para contraer o relajar correctamente la musculatura.
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Sensación de peso o bulto vaginal.
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Prolapsos de los órganos pélvicos.
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Dolor pélvico.
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Dolor durante las relaciones.
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Alteraciones en la sensibilidad y la función sexual.
Por este motivo, no es recomendable comenzar a hacer ejercicios de Kegel sin una valoración previa. Fortalecer una musculatura que ya está demasiado tensa podría aumentar el dolor o las molestias.
¿Cómo puede ayudar la fisioterapia de suelo pélvico?
La fisioterapia de suelo pélvico permite valorar el estado de los tejidos, la fuerza, la coordinación, la capacidad de relajación muscular y el funcionamiento conjunto del abdomen y el suelo pélvico.
Según las necesidades de cada mujer, el tratamiento puede incluir:
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Educación sobre los cambios asociados a la menopausia.
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Trabajo de fuerza, coordinación o relajación del suelo pélvico.
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Tratamiento manual de puntos dolorosos o zonas de tensión.
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Técnicas para mejorar la movilidad y elasticidad de los tejidos.
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Radiofrecuencia y otras herramientas de fisioterapia, cuando estén indicadas.
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Ejercicio terapéutico y fortalecimiento general.
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Reeducación de los hábitos miccionales.
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Recomendaciones para la hidratación vulvovaginal.
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Trabajo de la sensibilidad y la función sexual.
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Abordaje del dolor pélvico, lumbar, muscular o articular.
El tratamiento siempre debe adaptarse al resultado de la valoración. No todas las mujeres necesitan fortalecer y no existe un protocolo único para la menopausia.
Un abordaje individualizado y multidisciplinar
Los síntomas de la menopausia pueden necesitar la participación de distintos profesionales. Dependiendo de cada caso, el abordaje puede combinar:
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Valoración médica.
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Tratamiento hormonal o no hormonal.
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Fisioterapia de suelo pélvico.
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Ejercicio terapéutico.
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Tratamiento de los tejidos vulvovaginales.
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Sexología.
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Psicología.
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Modificación de determinados hábitos.
La fisioterapia no sustituye el tratamiento médico ni el abordaje psicológico cuando son necesarios. La coordinación entre profesionales permite atender de forma más completa los cambios físicos, emocionales y sexuales asociados a esta etapa.
Valoración de la menopausia en Clínica REvida
En Clínica REvida realizamos una valoración individualizada para conocer el estado del suelo pélvico, el abdomen, la vejiga y los tejidos, y analizar cómo están influyendo los síntomas en el día a día y en la vida íntima.
Podemos ayudarte si presentas:
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Sequedad, tirantez o molestias vulvovaginales.
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Dolor durante las relaciones.
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Escapes de orina.
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Urgencia o aumento de la frecuencia miccional.
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Debilidad o hipertonía del suelo pélvico.
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Sensación de peso vaginal o prolapsos.
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Cambios en la sensibilidad o la función sexual.
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Dolor pélvico, lumbar, muscular o articular.
La menopausia es una etapa natural. Vivirla con dolor, molestias o limitaciones no tiene por qué serlo.
Si has notado cambios en tu cuerpo y quieres saber qué tratamiento puede ayudarte, puedes solicitar una valoración en Clínica REvida, en Valencia.
Clínica REvida
Fisioterapia especializada en suelo pélvico
www.clinicarevida.com
@clinicarevida


