Cuando hablamos de suelo pélvico, muchas personas piensan automáticamente en debilidad y en la necesidad de “hacer más fuerza”. Sin embargo, no siempre el problema es que el suelo pélvico esté débil. En muchos casos, lo que ocurre es justo lo contrario: existe un exceso de activación o tensión mantenida, lo que conocemos como hipertonía del suelo pélvico.
Un suelo pélvico que permanece constantemente contraído pierde su capacidad de relajarse y coordinarse correctamente. Esto puede generar síntomas muy variados y, en muchas ocasiones, difíciles de entender para quien los sufre.
¿Qué es la hipertonía del suelo pélvico?
La hipertonía es una alteración del tono muscular en la que los músculos del suelo pélvico permanecen demasiado activados, incluso cuando deberían estar en reposo.
No se trata de un suelo pélvico fuerte, sino de un suelo pélvico que no consigue relajarse.
Esta falta de relajación afecta a funciones básicas como la micción, la defecación, las relaciones sexuales y la gestión del dolor, y suele estar muy relacionada con el sistema nervioso y el contexto emocional.
Síntomas frecuentes
La hipertonía del suelo pélvico puede manifestarse de distintas maneras:
-
Dolor pélvico, perineal o genital
-
Sensación de presión, tirantez o escozor
-
Dificultad para iniciar la micción o la evacuación
-
Sensación de vaciado incompleto
-
Dolor en las relaciones sexuales
-
Sensación constante de “no poder soltar”
No todas las personas presentan los mismos síntomas, ni con la misma intensidad, lo que hace que a veces el diagnóstico se retrase.
Un mito muy frecuente: “necesito fortalecer más”
Uno de los errores más habituales es pensar que, ante estos síntomas, la solución pasa por hacer más ejercicios de fortalecimiento.
Un músculo que está constantemente tenso no es un músculo funcional.
Si no sabe relajarse, tampoco puede contraerse de forma eficaz cuando lo necesita.
En estos casos, insistir en el fortalecimiento sin una valoración adecuada puede aumentar la tensión y perpetuar el problema.
¿Por qué aparece la hipertonía?
La hipertonía del suelo pélvico no tiene una única causa. Puede aparecer asociada a:
-
Estrés, ansiedad o estados de alerta mantenidos
-
Dolor persistente en la zona lumbar, pélvica o abdominal
-
Entrenamientos muy demandantes o mal gestionados
-
Embarazo y posparto
-
Cirugías o experiencias dolorosas previas
-
Aprender a “aguantar” en lugar de permitir la relajación
En muchos casos, el cuerpo entra en un patrón de protección que se mantiene en el tiempo.
¿Qué ocurre si no se trata?
Cuando el suelo pélvico no recupera su capacidad de relajación, el problema puede cronificarse.
El dolor se mantiene, la coordinación empeora y pueden aparecer o perpetuarse disfunciones urinarias, sexuales o digestivas.
Además, la sensación de no entender qué ocurre genera inseguridad, miedo al movimiento y una mayor activación del sistema nervioso, cerrando un círculo difícil de romper sin ayuda especializada.
Tratamiento desde la fisioterapia de suelo pélvico
Desde la fisioterapia especializada en suelo pélvico, el abordaje va mucho más allá de “hacer ejercicios”. El objetivo es normalizar el tono y devolver al cuerpo la capacidad de adaptarse.
El tratamiento puede incluir:
-
Técnicas para reducir la tensión y el dolor
-
Trabajo de respiración y conciencia corporal
-
Reeducación de la coordinación y el movimiento
-
Abordaje del sistema nervioso
-
Ejercicio terapéutico adaptado a cada fase
Cada tratamiento es individual y se adapta a la historia y necesidades de cada persona.
A veces, la solución no es hacer más fuerza
Cuidar el suelo pélvico no siempre implica activar más.
En muchos casos, el verdadero cambio empieza cuando aprendemos a relajar, soltar y confiar de nuevo en el cuerpo.
Si sospechas que tu suelo pélvico puede estar en exceso de tensión, una valoración especializada puede ayudarte a entender qué está pasando y qué necesita tu cuerpo en este momento.
Mira nuestra publicación sobre este tema en Instagram


