No es el problema, es cómo entrenas
Durante años se ha repetido el mismo mensaje:
correr, saltar o levantar peso “estropea” el suelo pélvico.
Y como consecuencia, muchas mujeres viven el deporte con miedo, culpa o directamente lo abandonan.
Pero la realidad es otra.
El problema no es el impacto
El impacto y el trabajo de fuerza no son malos por sí mismos. De hecho, el cuerpo está diseñado para adaptarse a cargas, saltos y esfuerzos… siempre que exista una buena preparación y una progresión adecuada.
Los problemas aparecen cuando el suelo pélvico:
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no llega a activarse a tiempo
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está excesivamente tenso
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está fatigado
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o no coordina bien con la respiración y el abdomen
En esos casos, el impacto deja de ser un estímulo positivo y se convierte en una sobrecarga.
¿Y en el posparto?
Tras un embarazo y un parto, el cuerpo necesita tiempo, información y guía.
No se trata de prohibir correr o volver al deporte, sino de entender en qué punto está cada mujer y cómo acompañar ese regreso de forma segura.
Volver demasiado pronto o sin una progresión adecuada no siempre genera dolor inmediato, pero sí puede provocar síntomas como:
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escapes de orina
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sensación de peso o presión
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molestias pélvicas o lumbares
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dificultad para sostener el esfuerzo
Mujeres jóvenes y deportistas: cuando el suelo pélvico no está “débil”
En consulta vemos muchas mujeres jóvenes, activas y fuertes que presentan síntomas…
y no por falta de fuerza, sino por exceso de tensión o mala coordinación.
Un suelo pélvico que siempre está “en guardia” también falla cuando llega un impacto fuerte, un salto o una carga elevada.
El papel de la fisioterapia de suelo pélvico
Desde la fisioterapia no hablamos de prohibiciones, sino de adaptación.
Una valoración de suelo pélvico nos permite:
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ver cómo responde tu cuerpo al esfuerzo
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analizar impacto, respiración y control
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detectar si hay debilidad, exceso de tensión o falta de coordinación
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diseñar una progresión realista hacia tu deporte
El objetivo no es que entrenes menos, sino que entrenes mejor y con seguridad.
Escuchar al cuerpo también es entrenar
Los escapes, la pesadez o el dolor no son algo que haya que normalizar.
Son señales. Y cuanto antes se atienden, más fácil es el camino de vuelta al deporte.
El deporte no daña tu suelo pélvico.
Entrenar sin escuchar al cuerpo, sí.
Mira nuestro vídeo sobre este tema

